Aquí os dejo un artículo ligeramente actualizado que escribí hace ya 10 años pero que me parece interesante rescatar.
Cuadernos desde el Escaque
Este Cuaderno es el medio de expresión que utiliza su autor para lanzar, desde ese sitio privilegiado que es cualquiera de los escaques del tablero de ajedrez, los pensamientos y opiniones sobre el mundo en el que vive. Un tablero de ajedrez es un espacio limitado aparentemente, pero que permite una combinación ilimitada de situaciones, como la vida misma, poniendo en juego todas las potencialidades que tenemos, representadas por las piezas que ambas personas posicionan.
domingo 5 de febrero de 2012
Pensamientos sobre el Holocausto
La asignación del término
“holocausto” remite directamente a un hecho concreto definido
dentro de la cultura judía y que tiene que cumplir unas condiciones
específicas. Se trata de un sacrificio que termina en la quema del
animal objeto de sacrificio, aunque los propios judíos hablan de
Shoa, catástrofe, para referirse a este acontecimiento. Lo que no
cabe duda es que nos remite directamente a un hecho relacionado con
los judíos (ya que incluso con mayúscula, como nombre propio, se
refiere a ello según la mayor parte de los diccionarios e idiomas),
lo que aplicado a lo ocurrido en Europa durante los terribles años
del nazismo reduce el amplísimo espectro que tuvo el plan nazi de
limpieza. Incluso podemos decir sin temor a equivocarnos que no se
trataba sólo de una cuestión étnica, sino ideológica y también
de elecciones de vida.
Lo que es innegable es que la
focalización sobre los judíos fue un hecho, pero eso podía tener
su causa en algo que estuviera más allá de las monomanías de
Hitler o Goebles con respecto al poder (y por tanto peligro para
quien quiere el poder omnímodo e incuestionable) de los judíos como
grupo, como “lobby” diríamos hoy. Tampoco esto puede negarse; el
sionismo ha actuado como ideología, basada en la pertenencia étnica
pero también social a un grupo de poder muy bien establecido y con
gran expansión en el mundo occidental, incluida Rusia, y que
pretende hacer de la causa judía una ideología dominante, mucho
antes del Holocausto. Pero quien desea ostentar el poder de forma que
no sea puesto en duda, debe ejercer un terror sin sentido como muy
bien comprendieron los miembros de las organizaciones encargadas de
asegurarse de ello bajo el gobierno nazi, y que tan bien entendieron
por enseñanza directa los militares españoles que allí fueron
destinados, y de forma indirecta los organismos de control de la
entonces URSS.
Controlar como se debe pensar, como
debemos relacionarnos, con quien es bueno hacerlo y con quien no, es
un ataque directo a la libertad de acción personal que se encuentra
en las antípodas no sólo de la modernidad sino de la concepción
del respeto a la persona. Para ello se debía reducir al mínimo las
posibilidades de elección política (y por tanto se debían eliminar
aquellas que fueran un obstáculo); se debían limitar las opciones
religiosas, étnicas, morales y sexuales que permitieran diversidad,
que aceptaran lo diferente; se debían reducir al mínimo los grupos
de poder económico que pudieran ejercer un control alternativo al
que pretendía imponerse. A esos tres tipos de control pertenecían
los judíos de una u otra forma, de manera que eran un objetivo
clave, pero no el único. Marxistas, anarquistas, gitanos, negros,
eslavos, homosexuales, discapacitados, judíos.... y todos aquellos
que de una manera u otra admitieran ayudarlos o mezclarse con ellos
fueron el objetivo del frío y calculado exterminio durante casi una
década. Nadie antes había llegado tan lejos, pero la conjunción de
individualismo, pragmatismo y efectividad mecanicista derivadas del
pensamiento ilustrado y del mercantilismo permitieron que se llegara
a ello.
Así las cosas, creo que ha llegado el
momento de poner en claro la diversidad mucho mayor de lo aceptado
del objetivo de esta gran obra de ingeniería social moderna que fue
el exterminio durante los años 30 y 40, que no sólo recorrió
Europa sino el mundo entero. Un exterminio de magnitudes mucho más
grandes y espantosas de lo que estamos acostumbrados a escuchar y
aceptar, y que la propia propaganda de quienes lo permitieron ha
alentado durante decenios. Todas las guerras que se produjeron desde
finales de la década de los 20 y 30 en Europa, en los Balcanes y
España principalmente; el comienzo del exterminio en la URSS durante
los 30; el exterminio chino por parte de los japoneses durante década
y media, ampliada al resto del sureste asiático con la guerra; el
exterminio judío, gitano, ideológico y homosexual en Alemania, la
URSS y toda la Europa ocupada y controlada durante la guerra; las
bombas atómicas sobre Japón (que no sobre Alemania). Durante
decenios se ha seguido utilizando un exterminio de “baja
intensidad” en los países de órbita soviética y en los de
influencia norteamericana o europea (Latinoamérica, Asia y África).
¿Podríamos visualizar los muertos y/o torturados sobrevivientes de
todo esto que acabo de nombrar? Ese es el exterminio, un exterminio
contra la persona, contra el ser humano que busca ser libre para
construirse como persona, independientemente de su etnia, credo o
ideología política, no sólo contra los judíos.
Es difícil hablar de la muerte de
millones sin sentido sin caer en riesgos que puedan ser luego tomados
en cuenta, pero creo que empieza a llegar el momento de dar un giro
radical al tratamiento del tema, ya que sigue siendo colateral el
hecho de que se organizara el exterminio de millones de personas, a
que se hiciera contra un grupo determinado por su pertenencia a una
procedencia cultural determinada.
La razón que marca este texto proviene
de la reciente conmemoración del Holocausto en Auschwitz que además
coincide con la llegada a nuestro país de la película francesa “La
redada”, y parte de la utilización continuada del término
“holocausto”. Y de que estoy de regreso de París, donde me he
detenido unos segundos frente a un ramo de flores frescas colgado del
muro del Lycée Jean-Lurçat del distrito 13, en la calle Jeanne
d'Arc, donde se conmemora a los 120 niños y niñas que estudiaban
allí y vivían en ese distrito, aquella noche del 16 de julio de
1942 en la que se procedió a la mayor redada conocida de nuestra
historia reciente. Todos eran judíos. Todos eran franceses. Todas
eran personas. Aunque de grandes redadas nuestro país se adelantó a
los nazis, ya que Fernando VI y el Marqués de la Ensenada llevaron a
cabo “la gran redada” el 30 de julio de 1749, donde de forma
coordinada se detuvo a cerca de 12000 gitanos con el objetivo
declarado por el “buen marqués” de ser exterminada aquella
generación.
¿Me coloca esto en el lado de los
negacionistas? Pues podría ser que sí, al menos para muchos. Pero
negacionistas son los que insisten en negar un exterminio concebido,
planificado y estudiado que desde finales de los años 20 del siglo
pasado se ha venido ejerciendo contra la humanidad. Exterminio fue la
esclavitud africana durante dos siglos; planificada, estudiada y
concebida por Europa para su beneficio económico del que aún hoy
nos beneficiamos. El sionismo es hoy parte del mismo poder que en los
30 planificó incluirles en el exterminio, y no tiene que ver con el
credo o etnia de quienes lo profesan, que pueden ser judíos, como
también lo eran quienes adoraban al becerro de oro al descender
Moisés del Sinaí. No debemos olvidar el dolor causado, pero no sólo
a los judíos, sino a toda la humanidad por parte de unos pocos que
aún siguen controlando el mundo. Nos creímos la idea que antes era
conspiranoica del holocausto después de ver los hornos crematorios,
pero una buena propaganda hizo olvidar el resto, o sólo resaltar lo
que podía interesar de ello, convirtiéndolo en la Shoa. Los árboles
no nos han dejado ver el bosque; unos árboles bien preparados para
su fin.
Sólo el hambre puede sobrepasar lo que
significó este exterminio entre 1925 y 1995. ¿Alguien me puede
asegurar que no se trata de un nuevo plan de exterminio? ¿Alguien
quiere arriesgarse a sumar las víctimas (muertos y supervivientes)
de esos 70 años, sin temor al vértigo del horror? Mientras no
hablemos de todas las personas que sucumbieron pensaré que estamos
frente a una perfecta operación de maquillaje que borró los rostros
y las vidas de todos los que no eran judíos y judías.
martes 17 de enero de 2012
Claves del ejercicio de la autoridad (I)
Primeramente me remito a la
terminología acuñada por Charles Péguy en cuanto a la autoridad, de mandato o de competencia:
Quiero abordar cada una de las claves en una entrada diferente, usando esta como introducción, aunque habrá repeticiones y coincidencias, ya que este análisis es puramente metodológico, y no significa que cada una de ellas funcione de forma independiente. Todas funcionan como un todo y vienen sirviendo al poder ejercido por quienes lo poseen desde la configuración del estado moderno, o sea algo más de doscientos años.
Quien ejerce ese poder, y cómo son cuestiones que se pueden considerar menores, pero que trataré de abordar para no dejarlas en el olvido. De momento, y como chispazo inicial este video.
"..la autoridad de la fuerza, de la potencia, que es originariamente la del “cratos”, que se puede denominar autoridad de mandato, o por ley, y que deriva en política como autoridad de gobierno (la autoridad de gobierno es un caso particular de la autoridad de mandato)"
y
"..la autoridad que yo denominaré si les parece, autoridad de competencia, o por capacidad, que deriva en economía, en autoridad de administración, la autoridad que viene del requerimiento, autoridad que le corresponde al que se sigue, quien guía, quien muestra". (Este texto se encuentra en una transcripción de la conferencia dictada a fines de enero de 1904 con el nombre de "El anarquismo político", que se puede encontrar en su original francés entre las páginas 1793 a 1823 de "OOCC en prose", en Ed Gallimard 1987, y en su traducción completa comentada en mi artículo "La libertad en Charles Péguy")Son dos versiones de lo que etimológicamente ha derivado en autoridad, pero que provienen respectivamente de "cratos" y "arjé". Y esta diferenciación es fundamental para entender las claves del ejercicio de la misma hoy por hoy; Propiedad, Libertad e Igualdad. Estos tres pilares y la forma de entenderlos construyen el mundo tras la caída del Muro de Berlín. No es casualidad que se asemeje tanto al lema de la Revolución francesa, y que la ausente Fraternidad haya sido substituida por la Propiedad.
Quiero abordar cada una de las claves en una entrada diferente, usando esta como introducción, aunque habrá repeticiones y coincidencias, ya que este análisis es puramente metodológico, y no significa que cada una de ellas funcione de forma independiente. Todas funcionan como un todo y vienen sirviendo al poder ejercido por quienes lo poseen desde la configuración del estado moderno, o sea algo más de doscientos años.
Quien ejerce ese poder, y cómo son cuestiones que se pueden considerar menores, pero que trataré de abordar para no dejarlas en el olvido. De momento, y como chispazo inicial este video.
sábado 14 de enero de 2012
La Odisea de descubrir la Filosofía
Acaba de presentarse en Cáceres el número 200 que coincide con los 18 años de la revista "Versión Original".
En él participamos Carmen Ibarlucea, Emmanuel Vila y yo, o sea el 75% de la familia.
El texto de mi aportación es este:
Tenía 14 años, me apasionaba la Astronomía, y mi objetivo era estudiar Astrofísica. Paralelamente, comenzaba a descubrir que la lectura iba más allá de lo que nos mandaban leer desde el sistema educativo, tan obsoleto entonces como hoy, y en ese verano había leído, empezando por 1984 de G. Orwell, lo mejor del cuento de Ciencia-Ficción. Y mientras me comenzaba a internar en la preocupación por el “¿qué hay ahí fuera?”, disfrutaba del cine, en las salas cuando se podía y en la vieja Emerson de 20” con la que tantas cosas había descubierto del mundo, empezando por aquella noche de julio del '69, viendo nuestros primeros pasos en la Luna.
Aunque ya la había visto en una de aquellas noches de sábado en casa de alguno de los amigos de mis padres, al saber que la reponían en las salas de cine, mi padre planteó una sesión familiar en la primavera del '78. Mi recuerdo de 2001, Una odisea del espacio (2001, A space Odissey. 1968), no era como para entusiasmarme la idea. Sólo el hecho de que Arthur C. Clarke era responsable del texto me hizo aceptar aquella invitación, pues ya había leído algunos textos suyos. Nunca hasta entonces recuerdo haberme sentido tan “poseído”. Aquel mensaje visual se había convertido en un torrente de preguntas, en una incontenible fuente de dudas. Fue mi primera experiencia filosófica y probablemente de las más fuertes y decisivas.
El texto, elaborado a posteriori, profundizando en el mensaje de la película, lo devoré a continuación. Mis preguntas por Dios se mezclaban con las que me hacía sobre las leyes de la Física en el origen del Universo. Aquel momento extraordinario en el que el simio pasa sus dedos sobre aquella figura geométrica pura, despertando para ser capaz de elevar su brazo con otras intenciones, esta vez armado, me trasportaron hacia un punto que no podía haber imaginado antes. Salir del cine fue como una ruptura brutal, ya que tuve que enfrentar a mi primo Alberto, con sus preguntas de niño de 10 años, que había sufrido un aburrimiento soporífero, comparable en lo opuesto a mi exultante éxtasis.
2001, Una odisea del espacio la he visto en unas 20 ocasiones o más. Es, sin duda, la película que más veces he visto. HAL y Bowman son dos personajes a los que he intentado situar en múltiples ocasiones, dentro de parámetros que siempre terminan excediendo lo que preveía; máquina y hombre, la confrontación de dos formas de entender el Universo, sensibilidad frente a insensibilidad (¿quién es quién aquí?), etc... Sin el apoyo del libro no hubiera podido seguir intentando comprender qué quería decir Clarke, y qué quería decir Kubrick. Es una consumación de Sócrates y su pensamiento a través de una obra de arte que combina lo visual con lo textual. Durante 5 años seguí preguntándome por el Hombre y su destino en el Cosmos (en realidad me lo sigo preguntando pero ya no lo formulo así). La ciencia (la Ciencia con mayúscula) fue perdiendo terreno frente a la pregunta más compleja por los orígenes y los porqués; me invadió el vértigo frente al vacío.
El cine, y en particular la Ciencia-Ficción, me ha acompañado en mi vida de relación con la Filosofía. Star Trek (en particular La Nueva Generación) me ha servido de apoyo en muchas de las actividades que he desarrollado profesionalmente en la educación no formal, pero a 2001, Una odisea del espacio le corresponde ser la gran sugeridora de preguntas, la película más filosófica que he visto. Indudablemente ha habido otras que han supuesto un “instante estético” o un “acontecimiento” filosófico; Stalker (Andrei Tarkovski, 1978), Solaris (Andrei Tarkovski, 1972), Matrix (Hermanos Wachowski, 1999), como ejemplos.
Mi forma de abordar la filosofía nunca hubiera sido la misma sin haber entrado en relación con 2001, Una odisea del espacio.
En él participamos Carmen Ibarlucea, Emmanuel Vila y yo, o sea el 75% de la familia.
El texto de mi aportación es este:
Tenía 14 años, me apasionaba la Astronomía, y mi objetivo era estudiar Astrofísica. Paralelamente, comenzaba a descubrir que la lectura iba más allá de lo que nos mandaban leer desde el sistema educativo, tan obsoleto entonces como hoy, y en ese verano había leído, empezando por 1984 de G. Orwell, lo mejor del cuento de Ciencia-Ficción. Y mientras me comenzaba a internar en la preocupación por el “¿qué hay ahí fuera?”, disfrutaba del cine, en las salas cuando se podía y en la vieja Emerson de 20” con la que tantas cosas había descubierto del mundo, empezando por aquella noche de julio del '69, viendo nuestros primeros pasos en la Luna.
Aunque ya la había visto en una de aquellas noches de sábado en casa de alguno de los amigos de mis padres, al saber que la reponían en las salas de cine, mi padre planteó una sesión familiar en la primavera del '78. Mi recuerdo de 2001, Una odisea del espacio (2001, A space Odissey. 1968), no era como para entusiasmarme la idea. Sólo el hecho de que Arthur C. Clarke era responsable del texto me hizo aceptar aquella invitación, pues ya había leído algunos textos suyos. Nunca hasta entonces recuerdo haberme sentido tan “poseído”. Aquel mensaje visual se había convertido en un torrente de preguntas, en una incontenible fuente de dudas. Fue mi primera experiencia filosófica y probablemente de las más fuertes y decisivas.
El texto, elaborado a posteriori, profundizando en el mensaje de la película, lo devoré a continuación. Mis preguntas por Dios se mezclaban con las que me hacía sobre las leyes de la Física en el origen del Universo. Aquel momento extraordinario en el que el simio pasa sus dedos sobre aquella figura geométrica pura, despertando para ser capaz de elevar su brazo con otras intenciones, esta vez armado, me trasportaron hacia un punto que no podía haber imaginado antes. Salir del cine fue como una ruptura brutal, ya que tuve que enfrentar a mi primo Alberto, con sus preguntas de niño de 10 años, que había sufrido un aburrimiento soporífero, comparable en lo opuesto a mi exultante éxtasis.
2001, Una odisea del espacio la he visto en unas 20 ocasiones o más. Es, sin duda, la película que más veces he visto. HAL y Bowman son dos personajes a los que he intentado situar en múltiples ocasiones, dentro de parámetros que siempre terminan excediendo lo que preveía; máquina y hombre, la confrontación de dos formas de entender el Universo, sensibilidad frente a insensibilidad (¿quién es quién aquí?), etc... Sin el apoyo del libro no hubiera podido seguir intentando comprender qué quería decir Clarke, y qué quería decir Kubrick. Es una consumación de Sócrates y su pensamiento a través de una obra de arte que combina lo visual con lo textual. Durante 5 años seguí preguntándome por el Hombre y su destino en el Cosmos (en realidad me lo sigo preguntando pero ya no lo formulo así). La ciencia (la Ciencia con mayúscula) fue perdiendo terreno frente a la pregunta más compleja por los orígenes y los porqués; me invadió el vértigo frente al vacío.
El cine, y en particular la Ciencia-Ficción, me ha acompañado en mi vida de relación con la Filosofía. Star Trek (en particular La Nueva Generación) me ha servido de apoyo en muchas de las actividades que he desarrollado profesionalmente en la educación no formal, pero a 2001, Una odisea del espacio le corresponde ser la gran sugeridora de preguntas, la película más filosófica que he visto. Indudablemente ha habido otras que han supuesto un “instante estético” o un “acontecimiento” filosófico; Stalker (Andrei Tarkovski, 1978), Solaris (Andrei Tarkovski, 1972), Matrix (Hermanos Wachowski, 1999), como ejemplos.
Mi forma de abordar la filosofía nunca hubiera sido la misma sin haber entrado en relación con 2001, Una odisea del espacio.
Para tener más información, en la web de Rebross
sábado 7 de enero de 2012
Jeanne d'Arc, ¿un símbolo de "derechas"?
Han sido más de 300 días sin escribir en este blog. Se me acabaron las palabras, agotadas o reducidas a su mínima expresión, apenas oral. Pero no iba a durar para siempre, ¿no?.
Y vuelvo aprovechando el 600 aniversario del nacimiento de esta muchacha que ha hecho correr ríos de tinta, en Francia y fuera de ella. El personaje me atraía, pero cuando me encontré con la atracción de Péguy por ella, he prestado más atención a los detalles, y hoy necesito detenerme en como ha llegado a ser un icono de los elementos más reaccionarios y nacionalexcluyentes de Francia, provocando el rechazo en el resto por reacción. Curiosamente comparte ese problema con Péguy, quizás por razones parecidas. Un icono que posiblemente tenga dos facetas, y quizás por eso mi querido Péguy escribió dos obras con el mismo título y tema; contar lo que había sucedido desde las visiones en Domremy, hasta la pira.
La razón aparente más clara para responder es que reúne dos cuestiones que han sido típicamente de derechas; Jeanne era cristiana y francesa de manera ferviente. En cuanto a ser cristiana muchos no dudarán en dar por zanjado que entonces le corresponde ser un símbolo de lo más rancio, o bien la consideren "suya" por representar unos valores arraigados desde el nacimiento de Europa. Ambos se equivocan, pues el cristianismo que planteaba Jeanne, como el de Péguy, es un cristianismo de acogida, donde la Esperanza lleva en volandas una Caridad que es Amor, donde Dios es el padre del hijo pródigo, un Dios del perdón y la misericordia, y por tanto no caben la acumulación, el desprecio o la injusticia.
En cuanto a ser francesa; la defensa de la propia cultura no es algo propio de derechas, y menos si se hace contra el opresor del tipo que sea. En mi juventud aún se significaban las izquierdas por ser anti norteamericanas, porque eso era signo de anti imperialismo. Jeanne se enfrenta a los ingleses, imperialistas del momento; Péguy era anti alemán, imperialistas de la época. Ninguno tenía nada contra lo inglés o lo alemán, sino contra la actitud agresiva. Ser anti es una respuesta de un momento concreto. En consecuencia, su reafirmación nacional se hacía como forma de defensa y no era excluyente.
Así pues, abanderar movimientos nacionalistas excluyentes, conservadores, con figuras como Jeanne es un absurdo. En realidad, cualquier uso de su imagen sería simplificador si se pretendiera abanderar una ideología o postura. Eso, lo único que consigue es que ese bosque no nos permita entender lo que nos quería decir y lo que podemos concluir de sus acciones.
Y vuelvo aprovechando el 600 aniversario del nacimiento de esta muchacha que ha hecho correr ríos de tinta, en Francia y fuera de ella. El personaje me atraía, pero cuando me encontré con la atracción de Péguy por ella, he prestado más atención a los detalles, y hoy necesito detenerme en como ha llegado a ser un icono de los elementos más reaccionarios y nacionalexcluyentes de Francia, provocando el rechazo en el resto por reacción. Curiosamente comparte ese problema con Péguy, quizás por razones parecidas. Un icono que posiblemente tenga dos facetas, y quizás por eso mi querido Péguy escribió dos obras con el mismo título y tema; contar lo que había sucedido desde las visiones en Domremy, hasta la pira.
La razón aparente más clara para responder es que reúne dos cuestiones que han sido típicamente de derechas; Jeanne era cristiana y francesa de manera ferviente. En cuanto a ser cristiana muchos no dudarán en dar por zanjado que entonces le corresponde ser un símbolo de lo más rancio, o bien la consideren "suya" por representar unos valores arraigados desde el nacimiento de Europa. Ambos se equivocan, pues el cristianismo que planteaba Jeanne, como el de Péguy, es un cristianismo de acogida, donde la Esperanza lleva en volandas una Caridad que es Amor, donde Dios es el padre del hijo pródigo, un Dios del perdón y la misericordia, y por tanto no caben la acumulación, el desprecio o la injusticia.
En cuanto a ser francesa; la defensa de la propia cultura no es algo propio de derechas, y menos si se hace contra el opresor del tipo que sea. En mi juventud aún se significaban las izquierdas por ser anti norteamericanas, porque eso era signo de anti imperialismo. Jeanne se enfrenta a los ingleses, imperialistas del momento; Péguy era anti alemán, imperialistas de la época. Ninguno tenía nada contra lo inglés o lo alemán, sino contra la actitud agresiva. Ser anti es una respuesta de un momento concreto. En consecuencia, su reafirmación nacional se hacía como forma de defensa y no era excluyente.
Así pues, abanderar movimientos nacionalistas excluyentes, conservadores, con figuras como Jeanne es un absurdo. En realidad, cualquier uso de su imagen sería simplificador si se pretendiera abanderar una ideología o postura. Eso, lo único que consigue es que ese bosque no nos permita entender lo que nos quería decir y lo que podemos concluir de sus acciones.
viernes 25 de febrero de 2011
Del dolor a la rabia
Hace días que leo las glorias de la "revolución", "la ola de cambio árabe", ... Hace días que no consigo dormir en paz, y eso me recuerda a los días de enero de 1991 previos a la primera Guerra del Golfo. Eran días de miedo; estábamos embarazados de 3 meses y la invasión anunciada nos hizo temer lo peor del mundo en que vivíamos. Sadam Hussein se había convertido de guardián en demonio y se le iba a castigar. Todo quedó en un castigo al pueblo iraquí y una advertencia a Sadam, pero en Europa comenzaron los despidos por la crisis, y a mí se me ofreció un despido ventajoso en la línea aérea donde trabajaba. El 14 de febrero estaba en paro. En lo personal fue bueno pues nos permitió comenzar a poner en marcha nuestra vida a nuestro ritmo, pero en realidad nos habían hecho creer algo para luego hacernos comulgar con ruedas de molino.
La segunda Guerra del Golfo fue un poco más enrevesada y controvertida que la primera, y tuvo una gran respuesta mundial. Decenas, sino cientos de millones de personas a lo largo del mundo se manifestaron durante días para acabar con la guerra. Era gente sencilla, de todas las ideologías que no querían aquella guerra absurda de razones burdamente tejidas. Pero no se consiguió absolutamente nada, nada de nada. Ninguno de los países intervinientes modificó ni un ápice su intervención en aquel conflicto a pesar de la respuesta social que tuvo. Y las concentraciones se convocaban por los medios tradicionales, teniendo mucho más éxito de lo que cabía esperar en un primer momento; las redes sociales por internet aún no tenían la influencia que hoy han alcanzado.
Pero la verdad, es que fue una verdadera chapuza por parte de USA y sus aliados, todo el proceso de desprestigio de Sadam, su forzada relación con Bin laden y con las armas de destrucción masiva.
Ahora había que hacerlo mejor.
Sólo quedaba una zona de las principales con reservas de crudo y agua potable que no estuvieran "a buen recaudo", bien controladitas por Occidente. Libia. Había que destruir a este país a toda costa, y lo están consiguiendo, pero esta vez no sólo con el placet de los conservadores del mundo, sino con el de los bienpensantes, las izquierdas, los movimientos sociales y las ONG. Nos hemos tragado que en 2 semanas se puede derribar a dictadores sin escrúpulos y que además lo llevan a cabo movimientos sociales espontáneos convocados por facebook y twitter; unas pocas decenas de miles han sido capaces de doblegar a dictadores corruptos en 3 días, para conseguir promesas de cambios, y con un par de días más su salida a hurtadillas del país. Y no sólo eso, sino que les hemos generado tal disgusto que han caído en coma repentinamente.
Libia se convertirá en dos países controlados por occidente, que se plegarán a los controles en la producción y venta de crudo; Egipto va a ser mucho más dócil a los controles de las fronteras palestinas;....
Gran Hermano acabó en Tele5, pero se extendió a todas las cadenas. Pero esta vez con un público inesperado de demócratas acomodados.
Ya no siento el dolor... pero la rabia crece y crece de la impotencia ante tanta estupidez democráticamente consentida.
La segunda Guerra del Golfo fue un poco más enrevesada y controvertida que la primera, y tuvo una gran respuesta mundial. Decenas, sino cientos de millones de personas a lo largo del mundo se manifestaron durante días para acabar con la guerra. Era gente sencilla, de todas las ideologías que no querían aquella guerra absurda de razones burdamente tejidas. Pero no se consiguió absolutamente nada, nada de nada. Ninguno de los países intervinientes modificó ni un ápice su intervención en aquel conflicto a pesar de la respuesta social que tuvo. Y las concentraciones se convocaban por los medios tradicionales, teniendo mucho más éxito de lo que cabía esperar en un primer momento; las redes sociales por internet aún no tenían la influencia que hoy han alcanzado.
Pero la verdad, es que fue una verdadera chapuza por parte de USA y sus aliados, todo el proceso de desprestigio de Sadam, su forzada relación con Bin laden y con las armas de destrucción masiva.
Ahora había que hacerlo mejor.
Sólo quedaba una zona de las principales con reservas de crudo y agua potable que no estuvieran "a buen recaudo", bien controladitas por Occidente. Libia. Había que destruir a este país a toda costa, y lo están consiguiendo, pero esta vez no sólo con el placet de los conservadores del mundo, sino con el de los bienpensantes, las izquierdas, los movimientos sociales y las ONG. Nos hemos tragado que en 2 semanas se puede derribar a dictadores sin escrúpulos y que además lo llevan a cabo movimientos sociales espontáneos convocados por facebook y twitter; unas pocas decenas de miles han sido capaces de doblegar a dictadores corruptos en 3 días, para conseguir promesas de cambios, y con un par de días más su salida a hurtadillas del país. Y no sólo eso, sino que les hemos generado tal disgusto que han caído en coma repentinamente.
Libia se convertirá en dos países controlados por occidente, que se plegarán a los controles en la producción y venta de crudo; Egipto va a ser mucho más dócil a los controles de las fronteras palestinas;....
Gran Hermano acabó en Tele5, pero se extendió a todas las cadenas. Pero esta vez con un público inesperado de demócratas acomodados.
Ya no siento el dolor... pero la rabia crece y crece de la impotencia ante tanta estupidez democráticamente consentida.
Etiquetas:
Libia,
revolución
miércoles 23 de febrero de 2011
Un dolor incontenible y una duda aciaga
Desde hace días que me duele el corazón. Me duele cada vez que pienso en mis amigos de Libia, y lo que pueda estar sucediendo allí.
Todos habéis podido leer las cosas que he dicho tras mi viaje a Libia en julio pasado, ya que durante los meses siguientes estuve contando mis impresiones sobre ese país, su gente y sus circunstancias, así como mis impresiones sobre la Jamahiri, la República de las Masas, nombre que la Revolución liderada por Gadaffi da al país tal como se le entiende hoy. Y seguramente os estaréis preguntando como es posible que esa imágen haya derivado en lo que hoy estamos escuchando sobre ese país y su gente.
Yo también me lo pregunto, incesantemente, porque no dejo de preguntarme si vi un espejismo.
Pero repaso cada día de los que estuve allí, cada paseo, cada ida y venida de un sitio a otro, de día y de noche, incluso de madrugada, por el centro y en las afueras de Trípoli; las salidas a las ciudades de la zona con ruinas, y por lo tanto atracción turística. Sigo sin ver policía que me resultara más de la que se puede ver en cualquier ciudad española; sólo vi soldados a las puertas de un cuartel en Trípoli, su lugar habitual en cualquier país. La gente no parecía ni feliz ni infeliz, era como si todo fluyera de forma natural; las compras en el mercado, la gente en las plazas, la concentración de gente en la Plaza Verde, tendida en el cesped, disfrutando de la caída del sol; la gente en la playa por la noche... Viajé en el avión de ida con el hermano de uno de los trabajadores españoles que posiblemente ahora se está repatriando, que refería normalidad, progreso según su punto de vista de médico residente en USA.
Nada de eso parecía presagiar la tensión que desemboca en la muerte y el fratricidio siete meses después. Y no me cabe duda de que están pasando cosas graves, porque aunque la web de la Academia de Pensamiento funciona, no contestan a mis mails y tampoco al móvil. Pero tampoco me cabe duda de que algo que no es como me lo cuentan se está desarrollando en el Maghreb en el último mes. La caída del muro fue algo que sucedió un día concreto, pero la cosa llevaba años fraguándose, con la llegada de la Perestroika, con Gorbachov, con la puesta en cuestión de todos los líderes comunistas... Pero esto ha pasado de la noche a la mañana. En un mes está a punto de cambiar todo el esquema geoestratégico de una de las zonas más complicadas del mundo, con grandes implicaciones en el gas, el pretroleo, el agua, la inmigración, la frontera con Israel,...
Libia me duele, pero el conjunto me aterra. De la inicial alegría por lo que podía ser una revolución social,... a la incertidumbre.
Todos habéis podido leer las cosas que he dicho tras mi viaje a Libia en julio pasado, ya que durante los meses siguientes estuve contando mis impresiones sobre ese país, su gente y sus circunstancias, así como mis impresiones sobre la Jamahiri, la República de las Masas, nombre que la Revolución liderada por Gadaffi da al país tal como se le entiende hoy. Y seguramente os estaréis preguntando como es posible que esa imágen haya derivado en lo que hoy estamos escuchando sobre ese país y su gente.
Yo también me lo pregunto, incesantemente, porque no dejo de preguntarme si vi un espejismo.
Pero repaso cada día de los que estuve allí, cada paseo, cada ida y venida de un sitio a otro, de día y de noche, incluso de madrugada, por el centro y en las afueras de Trípoli; las salidas a las ciudades de la zona con ruinas, y por lo tanto atracción turística. Sigo sin ver policía que me resultara más de la que se puede ver en cualquier ciudad española; sólo vi soldados a las puertas de un cuartel en Trípoli, su lugar habitual en cualquier país. La gente no parecía ni feliz ni infeliz, era como si todo fluyera de forma natural; las compras en el mercado, la gente en las plazas, la concentración de gente en la Plaza Verde, tendida en el cesped, disfrutando de la caída del sol; la gente en la playa por la noche... Viajé en el avión de ida con el hermano de uno de los trabajadores españoles que posiblemente ahora se está repatriando, que refería normalidad, progreso según su punto de vista de médico residente en USA.
Nada de eso parecía presagiar la tensión que desemboca en la muerte y el fratricidio siete meses después. Y no me cabe duda de que están pasando cosas graves, porque aunque la web de la Academia de Pensamiento funciona, no contestan a mis mails y tampoco al móvil. Pero tampoco me cabe duda de que algo que no es como me lo cuentan se está desarrollando en el Maghreb en el último mes. La caída del muro fue algo que sucedió un día concreto, pero la cosa llevaba años fraguándose, con la llegada de la Perestroika, con Gorbachov, con la puesta en cuestión de todos los líderes comunistas... Pero esto ha pasado de la noche a la mañana. En un mes está a punto de cambiar todo el esquema geoestratégico de una de las zonas más complicadas del mundo, con grandes implicaciones en el gas, el pretroleo, el agua, la inmigración, la frontera con Israel,...
Libia me duele, pero el conjunto me aterra. De la inicial alegría por lo que podía ser una revolución social,... a la incertidumbre.
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