miércoles 8 de julio de 2009

Otra vez los medios

Sí, soy lector de El País. Es lo único que se puede leer con cierta calidad en la información diaria hoy por hoy en este país, y en internet; a Público le falta aún tiempo y maneras. Pero hay que reconocer que ser lo menos malo no reduce el hecho de ser malo. Pero que muy malo, como la agencia EFE.

Hace un rato ha aparecido la siguiente noticia: "Los hijos de bolivianos ya no serán españoles por nacer en España". ¿Pero quien escribe este artículo? Además de contradecirse en varias ocasiones, hace afirmaciones que son falsas. En España no se le da la nacionalidad a un niño nacido en territorio español de padre y madre extranjeros desde que la Ley de Extranjería que el gobierno de Felipe González con la mayoría absoluta a sus espaldas, en 1985 obligara a modificar una base del derecho que era el eliminar el ius solis y dejar sólo al ius sanguis regir la obtención inmediata del DNI.

Y si no, que se lo digan a mi ahijada Macarena Paz, que nació en el 12 de Octubre de Madrid, un 10 de agosto de 1998, de madre soltera chilena, y que tras residir en España durante un año, sin la nacionalidad efectiva chilena (hasta no residir en Chile) y sin la nacionalidad española, salió de este país integrada en el pasaporte de su madre, por un resquicio legal que los países latinoamericanos conservan con los nacidos en la "madre patria". Hoy, después de residir 4 años en Extremadura, sigue sin ser española, aunque sí chilena.

La Declaración de los Derechos del Niño, como todas las declaraciones son facilmente soslayables. El niño o niña no es apátrida real ya que tiene el derecho a la nacionalidad de los progenitores por el ius sanguis, de manera que no se puede aplicar la indefensión del niño o niña. Sólo en el caso de países sin relaciones con España, o situaciones de disgregación del país de origen, se puede llegar a obtener la nacionalidad por el ius solis.

Pero en El País, y en la agencia EFE, no saben ya de qué hablan. Y parecen querer resaltar la innovación de la constitución boliviana de forma que lo que resaltan en la supuesta bondad de nuestro sistema. Pues NO. En este caso la bondad es que se elimina la necesidad de la residencia efectiva para los hijos e hijas de bolivianos nacidos en el extranjero para ser bolivianos. La efectividad del ius sanguis de manera automática e inmediata. Claridad en la las leyes es lo que nos falta. Y nos sobran fariseos en la profesión periodística.

martes 7 de julio de 2009

Benedicto XVI, economía y amor

Como ya hice público al comenzar este blog, me considero apóstata, pero me niego a pretender hacerlo con papeles. Considero que hacerlo es un síntoma de burocratismo y legalismo inaceptables, o al menos, tan negativo como seguir diciendo que se es católico sin practicar.

Pero hoy me he sentido reconfortado ante la nueva encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI. La Rerum Novarum de León XIII fue un acto revolucionario en la Roma de fines del XIX, todo un acto de rebeldía ante una pétrea iglesia que se negaba a recoger lo social en su seno, y dejaba a los socialistas, anarquistas y comunistas fuera de toda posibilidad en su seno. Casi 80 años después, Pablo VI escribió la Populorum Progresio, que pretendía actualizar la doctrina social inaugurada por la anterior. Ahora, 40 años más tarde, llega algo del siglo XXI a los pasillos papales. Y de la mano de un Papa del que podría no esperarse tales "desmanes", aunque por otro lado, y dados sus conocimientos teológicos y filosóficos, era más que deseable.

Y ha sucedido. Ubi caritas, Deus est. Hablar de economía y amor, de justicia y misericordia, de no utilizar la ética en vano, son arriesgadas apuestas, cuando se apoyan no sólo en textos de los padres de la iglesia, sino además en las corrientes de pensamiento que han ido dando en los últimos tiempos la posibilidad de entrever un mundo mejor posible. Las apuestas alternativas en la creación de empresas, la inserción, la economía solidaria, las bancas alternativas, la apuesta por la persona, "...favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetaria", son cuestiones que jalonan el texto de reafirmación de una línea que parecía alejada de los despachos epicopales (a excepción de algunos).

Ahora esta encíclica introduce la necesidad de que desde el propio autor hasta el sacerdote del pueblo más alejado, desde el creyente de comunidad de base hasta el empresario de misa dominical tengan la obligación de actuar en consonancia.

Cooperación internacional, desarrollo, abuso del término "ético" en el mundo empresarial, sostenibilidad, son cuestiones que se desgranan en un texto mucho más interesante e innovador que los informes que firma hoy por hoy la ONU de Ban Ki Moon.

Y tiene sus oscuridades. Resurgen temas cuestionables como el del aborto o la natalidad, pero esta vez mucho más inmersos en el contenido, como "uno más", y no como las estrellas que todos los mass media sienten la tentación de resaltar cuando el Vaticano dice algo.

Merece la pena leerlo. Tan sólo el alegato contra la vanalidad en la caridad que hay al principio, ya vale la pena.

sábado 4 de julio de 2009

Concertación, transición y futuro I

Hoy voy a mirar hacia el interior de mi país de nacimiento. Al igual que el país donde he vivido la mayor parte de mi vida, debido a la iniquidad de una parte de su sociedad (civil, eclesiástica y militar) ha debido vivir un proceso de transición de la dictadura a la democracia. Proceso de duración siempre indeterminada, imposible de ajustar a periodos o acontecimientos concretos que marquen un final, una vuelta a la normalidad. Creo que nunca se vuelve a la normalidad; las aventuras más o menos revolucionarias en democracia nunca son “normales”. Y no quiero que se tome “aventuras” en sentido peyorativo, ni mucho menos; sino en el más positivo, son la búsqueda de la buena ventura. Y cuando se truncan violentamente, las heridas nunca se curan. Siempre permanece la huella, y por tanto, la transición es un camino que en realidad no nos devuelve al punto de partida, sino a un nuevo futuro.

En Chile, del “No” surgió la Concertación. Una amplia mayoría que quería ser demostración de un futuro mejor posible y necesario. Pero como sucede siempre en esta imperfecta democracia nuestra, reino de las mayorías, de las medias, de los porcentajes, de la seguridad, de la necesidad de atesorar años de gobierno, se traicionan las buenas voluntades en pro de la efectividad y del progreso. La sucesión de presidentes desde aquel “No” a Pinochet, ha sido variopinta. Dos democratacristianos, un socialdemócrata y una socialista. Un equitativo reparto si atendemos a las necesidades de cada momento; el primero, para traer la calma a la nación, un conservador inclinado por el golpe en un primer momento y que pidió perdón a tod@s por el error cometido; el segundo, un conservador pragmático que devolvía a las élites tradicionales la predominancia política; el tercero, el exilio redentor, la pragmática socialdemócrata, el tecnócrata, un aire más de izquierda para la normalización; la cuarta, mujer al fin, socialista como el presidente legítimo expulsado y mártir, torturada, huérfana por torturas, hija de militar leal, pero ya víctima de la flaqueza ideológica de la Concertación.

Cuatro presidentes que han ocupado La Moneda bajo el modelo que el dictador había preparado para autosucederse; presidencialista como nunca, con senadores designados, con un modelo social basado en la diferencia de clases como siempre había sucedido. Y durante ese tiempo una coalición de gobierno que ha ido perdiendo identidad para convertirse en una plataforma de gobierno, cuyo único objetivo es gobernar, o perpetuarse en el gobierno. En el modelo democrático actual, esto es alcanzar la mayoría de edad política. Al igual que el PSOE y el PP en España, la Concertación es una coalición con escasa capacidad ideológica que busca perpetuarse en las estructuras. Cuando un gobierno traspasa los 8 años en el poder, se transforma en una especie de virus, que se enquista en las instituciones con la voluntad de perpetuarse eternamente. Gobernar, 12, 20, 25 años, en un sistema democrático de mayorías, es alcanzar la plenitud; en realidad, es llegar por el camino opuesto a la dictadura administrativa. Si a eso le añadimos el bipartidismo, la inexistencia de terceras o cuartas opciones, llegamos a la plenitud del espíritu de la democracia occidental.

Situados en ese punto, es muy sano y deseable que aparezcan opciones a esa situación. En España no existen, y así nos va. En Chile, surgen los Navarro, Arrate o Enriquez-Ominami. Cada uno de los tres incide en algún detalle particularmente interesante, pero probablemente, el último de ellos es el que reúne unas características que le hacen, bajo mi humilde punto de vista, la opción más deseable de las que podrían estar presentes en las próximas elecciones presidenciales en Chile. Y por eso, voy a dejar para una profundización posterior, valorar los puntos en los que apoya su pretensión presidenciable. Pero antes, me gustaría realzar eso de “opción más deseable”, ya que ninguno, realmente propone una transformación profunda del sistema, cosa que sería la opción más clara; sigo apostando por un modelo autogestionario y participativo. No lo olviden.

miércoles 24 de junio de 2009

Zapatero en África Occidental

La cumbre de la CEDEAO (Comunidad de Estados de África Occidental) y una visita oficial a Nigeria y Togo han sido el motivo de este viaje por esta zona tan empobrecida del planeta de nuestro jefe de gobierno. En la cumbre prometió 240 millones de euros para el desarrollo agrícola y la lucha contra el hambre en los 3 próximos años. Y algunos dirán que está bien, otros que es poco, y otros que en medio de la crisis que se las apañen como puedan. Me gustaría recordar mi anterior artículo “Un juguetito de un millón de euros”. El Sr. Zapatero se ha comprometido a gastarse cada uno de esto tres años en la zona lo mismo que se gastó en comprar estos juguetitos.

Quizás sería bueno poner ambas cuestiones en paralelo para poder tomar conciencia de la similitud en las cifras con la diferencia que implican ambas iniciativas. Una se trata de la compra de armas de destrucción selectiva, que ni siquiera están amparadas por una hipotética necesidad defensiva; la otra se trata de una iniciativa de apoyo al desarrollo de una de las zonas más pobres del planeta, de las más empobrecidas, o sea de las que más hemos ayudado a empobrecerse durante años. Tampoco voy a entrar en la calidad o efectividad de esta aportación que vamos a hacer (porque esto también se hace con el dinero de todos y todas, incluidos los impuestos que pagan los y las inmigrantes que viven en España), ya que no se han aportado más detalles, pero es posible que una parte de ese dinero que vaya a desarrollar su agricultura, esté pensado para apoyar la presencia de empresas españolas dedicadas a algún sector productivo o de servicios relacionado con la agricultura, y eso se considere “cooperación al desarrollo”. Lo importante es resaltar la “frialdad” de las cifras; cuesta lo mismo intentar matar que ayudar a vivir, tiene el mismo valor económico. ¿Tiene el mismo valor en nuestras consideraciones éticas?

De la visita a Nigeria hemos sabido poco o nada, y de la de Togo sólo dos cuestiones han conseguido atraer la atención de unas pocas líneas en los periódicos. La que más la avería del avión que obligó a Zapatero a retrasar unas horas su viaje; muy importante. La que menos, pero que al menos se coló en las rotativas, el hecho de que en Togo se hiciera coincidir la visita con la ratificación por el congreso de la ley que eliminaba la pena de muerte del código penal. Es un elogio que un país escoja la visita de un mandatario extranjero para dar un paso tan importante, y deberíamos ponerlo en valor. Pero si hemos ido allí es porque Togo tiene algo que nos interesa, y no son ni los fosfatos ni el mármol que ya explotan empresas españolas, pero que tienen poco interés en este momento; quizás la pesca, nuevos caladeros a los que acceder desde este estrecho país, o quizás la agricultura y su exportación a la UE.

Seguimos funcionando con los mismos criterios coloniales de siempre. Llevamos el dinero y nos quedamos con los recursos; nos agasajan y nos maravillamos de su amabilidad y belleza natural. Recordemos que la mayoría de los inmigrantes del África Subsahariana proviene de esta misma zona. Que hablamos de los recursos o la falta de su disponibilidad, que es la que les empuja a venir hacia el norte. Es mucho más fácil quejarse de la inmigración o de la mala calidad del césped en los campos de fútbol sudafricano que interesarse por las razones que hay para que sea así; es mucho más fácil ignorar nuestras responsabilidades que acercarnos a verles de cerca.

domingo 14 de junio de 2009

Un juguetito de un millón de euros

Acabo de ver y leer sobre el TAURUS, nuestro (sí, lo hemos pagado entre todos y todas los que tenemos DNI y algunos con NIE) juguetito más destructivo. Digamos que es aquello que el ejercito español se ha comprado para decirle a sus vecinos que la tiene más grande, y me refiero al arma de destrucción más grande, no vayan ustedes a pensar.

Este aparatoso misil de medio alcance puede ser disparado por uno de nuestros F-18 (también pagados por los mismos y mismas de antes, sólo que hace algo más de tiempo) tras una costosa adaptación de 4 años de trabajo, a una distancia del blanco equivalente a la que hay entre Madrid y Alicante, pudiendo introducirla por una ventana y con una gran capacidad destructiva. Cada uno de los 46 misiles costaba cerca del millón de euros, sin contar otras zarandajillas. La última los casi 700 mil euros que ha costado ir a probarlos a Sudáfrica, donde había un lugar lo suficientemente grande (y endeudado, claro) para evaluar su efectividad.

Hablamos de una inversión de 60 millones de euros. Cada uno hemos puesto un euro y medio de nuestros impuestos para comprar estos aparatitos; mi familia ha puesto 6 euros. En mi casa vamos a tener la posibilidad de decir, que tenemos la diezmillonésima parte de responsabilidad directa en la destrucción de aquello contra lo que se utilice. Algo tan simple como ceder una parte de nuestra responsabilidad en un pequeño grupo de burócratas y militares, que en un momento puedan a su vez cederle la responsabilidad a un piloto que pueda apretar un botón desde aguas internacionales mediterránea y destruir un objetivo en algún lugar del desierto argelino, por poner un ejemplo futurible. Me han obligado a pagar para tener la posibilidad de matar o destruir mejor, más efectivamente.

Por otra parte, con ese dinero se cubriría el plan cuatrienal de cooperación al desarrollo de alguna comunidad autónoma, por ejemplo de Extremadura. O porqué no, se doblaría repentinamente, y entonces quizás podría aventurarme a pensar (eso si se utilizara bien) que habríamos contribuido a cederle la responsabilidad de ayudar a otros a algunas personas que se encuentra en mi propia comunidad, o en Camerún, o Guatemala. Cuando lo pienso, esta segunda opción me deja mucho más satisfecho, más tranquilo en cuanto al uso de mi solidaria contribución a las arcas del estado.

Pero no se preocupen demasiado económicamente. Ese gasto lo hemos recuperado con creces sólo con el comercio de armas que nuestro estado ha llevado a cabo con Marruecos. Con esos beneficios obtenidos de venderles armas, fabricadas por algunas y algunos de nosotros, a nuestro “enemigo natural”, hemos pagado esa inversión en seguridad nacional que nos defienda de ese mismo “enemigo” y otros potenciales, y además hemos cubierto lo que nos gastamos en publicidad para auto engañarnos diciéndonos que tenemos un ejército para misiones de paz y humanitarias.

Por cierto, esto podríamos extrapolarlo a otros lugares. Podría estar escribiendo desde Chile, cambiando algunas palabras y países.

A todas y todos nos engañan, o nos ayudan a autoengañarnos. Si tenemos tanto interés en que se controle a cada organización que le damos 60 mil euros para ayuda humanitaria, ¿porqué no tenemos el mismo interés en que se controle al estado en lo que invierte mil veces más para objetivos “menos” constructivos?

sábado 6 de junio de 2009

Obama, los periodistas y los localismos

Tenemos una especie muy particular de periodistas en este país. Habitualmente centrados en lo local, en primar la importancia sobre el terruño de lo que se cuenta, como en el caso de Lluc, el nuevo ejemplar de simio que se ha encontrado en Barcelona, y que según sus descubridores es un importante eslabón de la evolución de los primates hacia la línea de los homo, de la que provendríamos nosotros y nosotras, pero que los periodistas se empeñan en calificar como el primer homínido, que por supuesto sería mediterraneo, español o catalán según los intereses de cada uno.

Pero esos localismos, se hacen muy patentes en la información internacional. Del importante discurso del presidente de los EEUU de América, Barack Obama, en El Cairo, los periodistas españoles han destacado dos cuestiones que me provocan verguenza e ira en partes iguales.

Como Obama no mencionó a Zapatero al alabar Alianza de Civilizaciones ya se ve como un agravio, ya que os elogios fueron para los esfuerzos turcos. Tomando en cuenta que el discurso iba dirigido al mundo islámico, es más que razonable que fueran los indudables esfuerzos puestos por Turquía, que en España siempre se pasan por alto, para poner en marcha junto a Zapatero una línea de trabajo tan contracorriente como esa. Era el momento de priorizarlo, y con justicia lo hizo. Pero aquí pareció un desplante, un olvido de la importancia de nuestro puesto en el mundo. Pienso que probablemente por un exceso de enanismo mental que les hace pensar que cuando no se habla de España es porque no se nos valora o quiere.

Y la perla llega con la tan traida y llevada errata que Obama habría cometido al decir que "El Islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de
Andalucía y Córdoba durante la Inquisición." (traducción del discurso colgada por El País). En Radio Nacional de España se mofaron del supuesto error cada vez que comentaron el discurso, y ahora quizás habría que hablar de la incultura manifestada por quienes así reaccionaron, al recordarles que la Inquisición no fue patrimonio español, ni tampoco tuvo su origen en España, sino en el Languedoc francés en el 1184 para reprimir las herejías cátaras, extendiéndose a mitad del siglo siguiente a Aragón. En ese momento coincidía con el califato de Córdoba, ya que este fue conquistado por el rey castellano leonés también a mediados de ese siglo.

Incultura, mofa, falta de respeto, ombliguismo,... hay muchas otras ocasiones que podría traer a colación, pero con estas creo que bastan por hoy.

viernes 29 de mayo de 2009

Aborto y abusos; ¿quien dice algo peor?

Poner en relación el aborto, sus consecuencias, la leyes que lo regulan o lo prohiben o permiten, los abusos a menores y sus implicaciones en cualquier institución, es una falta de criterio moral por cualquiera de las partes que lo han estado tratando.

El cardenal Cañizares no merece estar dentro de la Iglesia Católica, y mucho menos ser miembro de su sacerdocio ni ningún cargo en ella. Ha demostrado su inexistente capacidad moral al pretender hacer una gradación entre estos dos temas. Me imagino que en próximas entregas hará la comparación de que cuando se quemaba herejes era algo más grave que cuando se combatía al infiel en tierra santa por mandato del Papa.. porque matar en la guerra es menos malo que matar en la hoguera tras un juicio. ¿Se puede hacer una graduación moral del hecho de matar? ¿En qué lugar se le enseñó a este señor lo que eran ética y moral, lo que eran la misericordia y el amor? Repugna a los oídos del creyente tanto como del ateo, escuchar estas barbaridades sin sentido.

Pero claro, en la búsqueda de quien da más, siempre encontramos al que está dispuesto a decirla más grande, y para eso tenemos al señor Mayor Oreja, que pretende representar en Europa a una parte de los españoles. No sólo lo ha justificado, sino que ha considerado "exacta" su gradación, con lo que se ha convertido en censor moral y ético, poseedor de la medida concreta de las maldades del mundo para ser graduadas según su baremo. Lo malo, es que muchos aceptarán esas palabras sin crítica, y le darán su beneplácito para representarles, sin darse cuenta de que se convierten en la misma escoria.

Y no contentos aún con tanto devarío, llega una jovencita subida a altos cargos por el otro partido en cuestión, Bibiana Aído, ministra de igualdad, y con gran conocimiento científico, biológico y de la genealogía humana, se permite afirmar que un feto de 13 semanas es un ser vivo, pero no un ser humano. Consecuencia, que dado que ella sabe de igualdad, concede su vara gradométrica, para afirmar que es lícito matar a un ser vivo de 13 semanas, porque no es un ser humano. Me imagino, que cuando cumple 22, el soplo de la inteligencia humana viene sobre ese feto para alcanzarle la diferencia en ese punto exacto, y ya nos impide acabar con él. ¿Como puede alguien hacerse tales disquisiciones con la misma tranquilidad del que se toma una cerveza?

La discusión del aborto no puede banalizarse de esta manera, simplona y rastrera, medida en semanas donde somos incapaces de medir ni siquiera en días; pero igual en bajeza es comparar abusos contra la voluntad de menores con el aborto para hacer gradaciones.

Pero claro, quien no sabe si usar la propiedad pública en beneficio privado es lícito o no, o simplemente un arma arrojadiza en tiempos de elecciones, tampoco es capaz de entrar en cuestiones más complejas y se embarra en lodos que no salen con ningún agua, ni siquiera bendita.

Será que ir retirando la filosofía de los planes de estudio es parte de un plan premeditado para conseguir que la gente piense menos aún, y sea menos capaz de analizar tan bellacas palabras de estos que se encuentran en la cúpula del poder.